miércoles, 20 de junio de 2012

Ironía es llamar pequeño, a la persona más grande.

Uno. Intenso, difícil, de cambios, de sorpresas, de pasar y no mirar, de grandes alegrías, de pocas palabras, de muchas miradas e infinitas sonrisas; uno, sencillamente perfecto. A su lado, donde nada da miedo, donde todo es fácil; cerca de él, que me hizo cambiar de camino, o más bien de paso. Que me enseñó que si abría los ojos no existía la oscuridad; de quien aprendí que nada ilumina más que una sonrisa; quien me hizo ver que los imposibles se encuentran solamente en las mentes de los incapaces. Él, que llegó sin permiso y se quedó; que pintó risas donde antes se escuchaban llantos. Él, que rescató aquella mirada perdida en un mar de mentiras. Él, que hoy es mas de lo nadie ha llegado a ser. Mientras escribo esto caigo en la cuenta de que lo he vuelto a hacer, de que no aprendo, que el problema no está en el camino si no en el caminante, de que me paso horas mirando el móvil, que no consigo estudiar por que no me lo saco de la cabeza. Y acojona, acojona por que puedo decir que es todo, y ya saben lo que eso conlleva si se va, si se va no queda nada.
Gracias, te quiero.

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